El desconocimiento de la ley perjudica a los consumidores

Comprar un electrodoméstico y que no funcione correctamente, descubrir que la publicidad sobre un producto o servicio en ocasiones no se cumple. Además, que no se dé el vuelto exacto y se redondee a favor del comerciante y recibir el reclamo de pago de facturas de servicios públicos ya abonadas, son algunas de las situaciones a las que los consumidores se enfrentan a diario.

Pero, ¿Qué hacer?,¿dónde reclamar?.¿Existe alguna norma que proteja a los usuarios y consumidores?

Aunque no todos saben de su existencia, desde hace 14 años existe la Ley 24.240, de Defensa del Consumidor, que a su vez, se complementa con otras normas que se aplican a las relaciones de consumo, como las de Defensa de la Competencia y de Lealtad Comercial.

La ley establece que si el consumidor sufre un daño como consecuencia de las fallas de un producto o de la prestación de un servicio, el productor, el fabricante, el importador, el distribuidor, el proveedor, el vendedor y quien hay puesto su marca en el producto tienen que responder ante él.

Así en el caso de la compra de un televisor con desperfectos en su funcionamiento y que luego de ser enviado al servicio técnico continúa con fallas, el consumidor tiene el derecho a su elección de pedir un aparato nuevo, la devolución del importe que abonó al comprarlo u obtener una quita proporcional del precio que pagó. Además, en todos los casos puede reclamar daños y perjuicios.

Otra de las circunstancias es la relacionada con la publicidad. Ofertas inexistentes, premios, rifas y regalos son estrategias utilizadas para atraer clientes y obtener así ventajas comerciales. La información que se brinda a través de la misma, debe ser transparente, cierta, objetiva y veraz. La ley es muy clara en esto. Las precisiones formuladas en la publicidad, forman parte del contrato y deben cumplirse obligatoriamente.

Otra medida que no siempre se cumple es la referida al redondeo de vuelto. La disposición indica que en los casos en que el monto total a pagar existan diferencias menores a cinco centavos y no se pueda dar el vuelto correspondiente, la diferencia siempre favorecerá al consumidor.

También las empresas de servicios públicos “colaboran” en perjuicio de los usuarios cuando envían reclamos por facturas que ya han sido abonadas y hay que demostrar que fueron canceladas en tiempo y forma.

En este caso, la ley establece que el usuario tiene derecho a una indemnización del 25 por ciento del importe reclamado indebidamente, que se acreditará en la siguiente factura.

La ley está. Sólo es necesario que la gene la ponga en práctica y que defienda sus derechos. Los proveedores saben que muchas veces los consumidores no realizan el reclamo por falta de tiempo, algunas por el escaso monto del reclamo y otras por falta de información de cómo y dónde se realiza la queja.

Lo conveniente cuando se presenta un problema es agotar la instancia de queja ante la empresa. Nunca desprenderse de la factura de compra o del contrato en discusión y en caso de no recibir alguna respuesta satisfactoria, el consumidor puede optar por iniciar un reclamo administrativo en la oficina de Defensa del Consumidor más cercana al domicilio o una acción judicial.

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